
Dymon Jimenez · 03
Cambió una patineta
por una máquina de tatuar.
Ese trueque cambió la dirección de su vida. Hace más de veinticinco años, con menos recursos y sin atajos, Dymon Jimenez aprendió el oficio de manera empírica: dibujando, tatuando, observando y volviendo a empezar.
La formación de vieja escuela lo hizo versátil. Hoy concentra esa experiencia en cuatro lenguajes visuales y trata cada nueva pieza como otra razón para seguir estudiando.
La historia de Dymon Jimenez“No copies: crea. El mejor tatuaje es el que significa algo para ti.”




